Pienso en muchas cosas. Transparentar todo a través de lo cursi que son mis lágrimas (Ser una novela no tiene mucha originalidad- sobretodo si es una de esas que pasan a las 3 por un canal de aire-)
Saber. El conocer es algo que a uno se le da muy frecuentemente. La curiosidad es algo humano. Ahora, cuando juega con tus sentimientos es algo más profundo. No es curiosidad, es necesidad. ¿Qué pasa cuando alguien no sabe? No es muy probable que decaiga el interés. ¿Y si quiero saber pero incumbe los sentimientos de alguien más? Al menos que sea una lectora de mentes sería imposible. Sólo queda preguntar, pero es jugarse a que el otro lo sepa concretamente o te mienta.
Es difícil mantenerse en pie uno mismo. Nunca estás solo.
Otra capacidad del humano (si es que puede llamarse así) es la aptitud que uno tiene para daar un consejo que, seguramente, al estar en una misma situación, olvidaríamos o negaríamos. Aunque sepamos que es la verdad, anularíamos nuestras capacidades a tal punto de dejar de querer ser. Ser o no ser, que estupidez la de morir. Todos sabemos, pero no queremos aceptar las cosas. La cuestión es que el hombre es lobo del hombre, en ciertos casos. Y estoy mezclando ideas y conceptos de cosas que tengo que ya no tienen sentido, más que para mí.
No importa, sólo quiero dejar de maquinar, dios. Ningun cerebro está capacitado para pensar en todo, todo el tiempo.
sábado, 3 de julio de 2010
martes, 22 de junio de 2010
El amor después del amor, talvez,
Se parezca a este rayo de sol
Y ahora que busqué
Y ahora que encontrré
El perfume que lleva el dolor
En la esencia de las almas
En la ausencia del dolor
Ahora se que ya no
Puedo vivir sin tu amor.
Me hice fuerte ahí,
Donde nunnca vi.
Nadie puede decirme quien soy
Yo lo se muy bien, te aprendí a querer
El perfume que lleva el dolor
En la esencia de las almas
Dice toda religión
Para mí que es el amor
Después del amor.
El amor después del amor, tal vez,
Se parezca a este rayo de sol
Y ahora que busqué
Y ahora que encontré
El perfume que lleva el dolor
En la esencia de las almas
Dice toda religión,
Para mí es el amor después del amor.
Una llave por una llave y esa llave es mi amor
Una llave por otrta llave y esa llave es tu amor.
viernes, 21 de mayo de 2010
-¿Dónde has estado, esposo mío? Estábamos tan preocupados...
-No me preguntes nada-gruñó mi padre, apartándola.
Fue a sentarse en la cama, manchándola de barro seco. Parpadeaba continuamente. Mamá se afanó a su alrededor, tratando de prever sus necesidades. Salió apresuradamente del cuarto para preparar comida que él no probó. Le calentó agua para que se bañara, pero no se movió. Lo acarició con ternura y mi padre explotó:
-¡Déjame en paz! ¿Es que un hombre no puede hacer lo que quiera sin que una mujer venga a molestarlo? ¡Tengo derecho a hacer lo que me apetezca! ¡A nadie le importa si he pasado fuera toda la noche! ¿Crees que no he hecho nada? ¡He pensando, lo oyes, pensado! De manera que no me importunes como si hubiera estado con otra mujer...
-No he dicho que hayas...
En aquel momento preciso papá tuvo un violento ataque de cólera, tiró los platos con comida, volcó la mesa, agarró la ropa de la cama y la arrojó al otro lado del cuarto, cayéndome encima y tapándome la cara. Seguí así, con la ropa de la cama tapándome la cabeza mientras papá seguía desvariando. Mamá se echó a llorar y luego contuvo las lágrimas. Oí que mi padre le pegaba. Miré y vi a papá abofetearla, dar patadas a la mesa, y luego zarandear a mi madre, empujarla, avasallarla, mientras ella se defendía agitando los brazos; pero luego mamá se abandonó a su cólera, y yo me levanté y me lancé contra él, y él me apartó de un manotazo y caí sobre sus botas, me hice daño en el trasero y me quedé quieto. Después, de repente, papá dejó de pegar a mi madre. Se detuvo a mitad de camino cuando se disponía a darle otra bofeteada y el golpe se convirtió en abrazo. La estrechó contra sí mientras ella sollozaba, temblando. Papá también temblaba, y fue con ella hasta la cama, sosteniéndola, y se quedaron así, sin moverse, torpemente abrazados, durante mucho tiempo. Fuera yo oía cantar a los gallos. La gente de la vivienda se preparaba para el trabajo. Los niños lloraban. La profetisa de las iglesisas nuevas solicitaban con sus cánticos el arrepentimiento del mundo. El almuédano atravesaba el amanecer con sus llamadas a la oración. Papá no cesaba de decir:
-Perdóname, esposa mía, perdóname.
Y mamá, sollozando, temblanco, tampoco se cansaba de decir, como si se tratara de una letanía:
-Esposo mío, sólo estaba preocupada, perdóname...
-No me preguntes nada-gruñó mi padre, apartándola.
Fue a sentarse en la cama, manchándola de barro seco. Parpadeaba continuamente. Mamá se afanó a su alrededor, tratando de prever sus necesidades. Salió apresuradamente del cuarto para preparar comida que él no probó. Le calentó agua para que se bañara, pero no se movió. Lo acarició con ternura y mi padre explotó:
-¡Déjame en paz! ¿Es que un hombre no puede hacer lo que quiera sin que una mujer venga a molestarlo? ¡Tengo derecho a hacer lo que me apetezca! ¡A nadie le importa si he pasado fuera toda la noche! ¿Crees que no he hecho nada? ¡He pensando, lo oyes, pensado! De manera que no me importunes como si hubiera estado con otra mujer...
-No he dicho que hayas...
En aquel momento preciso papá tuvo un violento ataque de cólera, tiró los platos con comida, volcó la mesa, agarró la ropa de la cama y la arrojó al otro lado del cuarto, cayéndome encima y tapándome la cara. Seguí así, con la ropa de la cama tapándome la cabeza mientras papá seguía desvariando. Mamá se echó a llorar y luego contuvo las lágrimas. Oí que mi padre le pegaba. Miré y vi a papá abofetearla, dar patadas a la mesa, y luego zarandear a mi madre, empujarla, avasallarla, mientras ella se defendía agitando los brazos; pero luego mamá se abandonó a su cólera, y yo me levanté y me lancé contra él, y él me apartó de un manotazo y caí sobre sus botas, me hice daño en el trasero y me quedé quieto. Después, de repente, papá dejó de pegar a mi madre. Se detuvo a mitad de camino cuando se disponía a darle otra bofeteada y el golpe se convirtió en abrazo. La estrechó contra sí mientras ella sollozaba, temblando. Papá también temblaba, y fue con ella hasta la cama, sosteniéndola, y se quedaron así, sin moverse, torpemente abrazados, durante mucho tiempo. Fuera yo oía cantar a los gallos. La gente de la vivienda se preparaba para el trabajo. Los niños lloraban. La profetisa de las iglesisas nuevas solicitaban con sus cánticos el arrepentimiento del mundo. El almuédano atravesaba el amanecer con sus llamadas a la oración. Papá no cesaba de decir:
-Perdóname, esposa mía, perdóname.
Y mamá, sollozando, temblanco, tampoco se cansaba de decir, como si se tratara de una letanía:
-Esposo mío, sólo estaba preocupada, perdóname...
domingo, 2 de mayo de 2010
viernes, 30 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras sólo el aroma de los cereales que amo.
Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angol, a la luz de la luna de Junio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra
que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto
mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras sólo el aroma de los cereales que amo.
Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angol, a la luz de la luna de Junio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra
que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto
mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.
lunes, 19 de abril de 2010
viernes, 9 de abril de 2010
Cada vez busco más momentos para pensar. No leo, como mucho e intento inhibirme a situaciones que conlleven relaciones sociales que inciten en mí alteraciones. La mayoría son de ansia por huir. No morir, huir. El pasado seguirá siéndolo y el presente es paulatinamente rechazado por el organismo que aún -a pesar de los conflictos psicológicos- me mantiene alive.
Huir como lo hizo Romeo pero no para salvar un amor, para olvidar la catástrofe. Morir como Julieta -exactly- en la "primera vez", si es que se determina muerte, porque no quiero fingir. Y con esto no me refiero a que quiera huir en muerte.
Huir como lo hizo Romeo pero no para salvar un amor, para olvidar la catástrofe. Morir como Julieta -exactly- en la "primera vez", si es que se determina muerte, porque no quiero fingir. Y con esto no me refiero a que quiera huir en muerte.
jueves, 8 de abril de 2010
Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.
Me siento tan pequeña. Pequeña y vulnerable en una forma absoluta. Sólo quiero esconderme bajo un banco. Todo movimiento genera en mis adentros una catástrofe imparable de emociones desdichadas. Neruda, necesito tus palabras. Quiero escapar again. Mi cara se torna colorada por la fricción del agua que se sitúa en mis ojos. Es inexplicable lo mucho que pueden herirme un par de horas cuya soledad es totalmente existente en tal sentido que anhelo huir para ser la culpable verídica de ello. Morir. Morir es fácil. Estar es triste. Quiero escapar con otro, y fingir que no existió tal pasado infeliz. Necesito inabstinencia de amor, y dureza. Estabilidad, tal como la clase de Biología de hoy. Todo parece rodear con propósito "coherente" la mala suerte. Dramático, no? Qué soñadora. Pesadillas.
miércoles, 7 de abril de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
Te vi pasar una y otra vez, esperanzada con mis estúpidos sueños. Tengo miedo.
Debo confesarte no encuentro el tiempo. En mis nubes pensé mil estrategias para encontrarte "casualmente", pero tengo miedo. Frente a vos me siento tan pequeña que no calzás treinta y pico, sino mil. Y tus ojos suelen ser dos gigantescos soles que iluminan un camino hacia el desierto.
Perdoname, soy tan débil. Aunque no te interese, muero por hablarte. Pero tengo miedo.
Debo confesarte no encuentro el tiempo. En mis nubes pensé mil estrategias para encontrarte "casualmente", pero tengo miedo. Frente a vos me siento tan pequeña que no calzás treinta y pico, sino mil. Y tus ojos suelen ser dos gigantescos soles que iluminan un camino hacia el desierto.
Perdoname, soy tan débil. Aunque no te interese, muero por hablarte. Pero tengo miedo.
martes, 9 de marzo de 2010
"Un manojo de contradicciones." es la última frase de mi última carta y la primera de ésta. "Un manojo de contradicciones", ¿serías capaz de explicarme lo que significa? ¿Qué significa contradicción? Como tantas otras palabras, tiene dos significados, contradicción por fuera y contradicción por dentro. Lo primero es sencillamente no conformarse con la opinión de los demás, pretender saber más que los demás, tener la última palabra, en fin, todas las cualidades desagradables por las que se me conoce, y lo segundo, que no es por lo que se me conoce, es mi propio secreto.
Ya te he contado alguna vez que mi alma está dividida en dos, como si dijéramos. En una de esas dos partes reside mi alegría extrovertida, mis bromas y risas, mi alegría de vivir y sobre todo el no tomarme las cosas a la tremenda. Eso también incluye el no ver nada malo en las coqueterías, en un beso, un abrazo, una broma indecente. Ese lado está generalmente al acecho y desplaza al otro, mucho más bonito, más puro y más profundo. ¿Verdad que nadie conoce el lado bonito de “Ana”, y que por eso a muchos no les caigo bien? Es cierto que soy un payaso divertido por una tarde, y luego durante un mes todos están de mí hasta por las narices. En realidad soy lo mismo que una película de amor para los intelectuales: simplemente una distracción, una diversión por una vez, algo para olvidar rápidamente, algo que no está mal pero que menos aún está bien. Es muy desagradable para mí tener que contártelo, pero ¿por qué no habría de hacerlo? Mi lado más ligero y superficial siempre le ganará al más profundo, y por eso siempre vencerá. No te puedes hacer una idea de cuántas veces he intentado empujar a esta “Ana”, que sólo es la mitad de lo que lleva ese nombre, de golpearla, de esconderla, pero no lo logro y yo misma sé por qué no puede ser.
Tengo mucho miedo de que todos los que me conocen tal y como siempre soy, descubran que tengo otro lado, un lado mejor y más bonito. Tengo miedo de que se burlen de mí, de que me encuentren ridícula, sentimental, y de que no me tomen en serio. Estoy acostumbrada a que no me tomen en serio, por sólo la “Ana” "ligera" está acostumbrada a ello y no lo puede soportar, la “Ana” de mayor "peso" es demasiado débil. Cuando de verdad logro alguna vez con gran esfuerzo que suba a escena la auténtica “Ana” durante quince minutos, se encoge como una mimosa sensitiva en cuanto le toca decir algo, cediéndole la palabra a la primera “Ana” y desapareciendo antes de que me pueda dar cuenta.
O sea, que la “Ana” buena no se ha mostrado nunca, ni una sola vez, en sociedad, pero cuando estoy sola siempre lleva la voz cantante. Sé perfectamente cómo me gustaría ser y cómo soy... por dentro, pero lamentablemente sólo yo pienso que soy así. Y ésa quizá sea, no, seguramente es, la causa de que yo misma me considere una persona feliz por dentro, y de que la gente me considere una persona feliz por fuera. Por dentro, la auténtica “Ana” me indica el camino, pero por fuera soy más que una cabrita exaltada que trata de soltarse de las ataduras.
Como ya te he dicho, siento las cosas de modo distinto a cuando las digo, y por eso tengo fama de correr detrás de los chicos, de coquetear, de ser una sabihonda y de leer novelitas de poca mota. La “Ana” alegre lo toma a risa, replica con insolencia, se encoge de hombros, hace como si no le importara, pero no es cierto: la reacción de la “Ana” callada es totalmente opuesta. Si soy sincera de verdad, te confieso que me afecta y que hago un esfuerzo enorme para ser de otra manera, pero que una y otra vez sucumbo a ejércitos de más fuertes.
Dentro de mí oigo un sollozo: "Ya ves lo que has conseguido: malas opiniones, caras burlonas y molestas, gente que te considera antipática, y todo ello sólo por no querer hacer caso de los buenos consejos de tu propio lado mejor." ¡Ay, cómo me gustaría hacerle caso, pero no puedo! Cuando estoy callada y seria, todos piensan que es una nueva comedia, y entonces tengo que salir del paso con una broma, y para qué hablar de mi propia familia, que en seguida se piensa que estoy enferma, y me hacen tragar píldoras para el dolor de cabeza y calmantes, me palpan el cuello y la sien para ver si tengo fiebre, me preguntan si estoy estreñida y me critican cuando estoy de mal humor, y yo no los aguanto; cuando se fijan tanto en mí, primero me pongo arisca, luego triste y al final termino volviendo mi corazón, con el lado malo hacia afuera y el bueno hacia dentro, buscando siempre la manera de ser como de verdad me gustaría ser y como podría ser... si no hubiera otra gente en este mundo.
Tu “Ana M. Frank”.
Ya te he contado alguna vez que mi alma está dividida en dos, como si dijéramos. En una de esas dos partes reside mi alegría extrovertida, mis bromas y risas, mi alegría de vivir y sobre todo el no tomarme las cosas a la tremenda. Eso también incluye el no ver nada malo en las coqueterías, en un beso, un abrazo, una broma indecente. Ese lado está generalmente al acecho y desplaza al otro, mucho más bonito, más puro y más profundo. ¿Verdad que nadie conoce el lado bonito de “Ana”, y que por eso a muchos no les caigo bien? Es cierto que soy un payaso divertido por una tarde, y luego durante un mes todos están de mí hasta por las narices. En realidad soy lo mismo que una película de amor para los intelectuales: simplemente una distracción, una diversión por una vez, algo para olvidar rápidamente, algo que no está mal pero que menos aún está bien. Es muy desagradable para mí tener que contártelo, pero ¿por qué no habría de hacerlo? Mi lado más ligero y superficial siempre le ganará al más profundo, y por eso siempre vencerá. No te puedes hacer una idea de cuántas veces he intentado empujar a esta “Ana”, que sólo es la mitad de lo que lleva ese nombre, de golpearla, de esconderla, pero no lo logro y yo misma sé por qué no puede ser.
Tengo mucho miedo de que todos los que me conocen tal y como siempre soy, descubran que tengo otro lado, un lado mejor y más bonito. Tengo miedo de que se burlen de mí, de que me encuentren ridícula, sentimental, y de que no me tomen en serio. Estoy acostumbrada a que no me tomen en serio, por sólo la “Ana” "ligera" está acostumbrada a ello y no lo puede soportar, la “Ana” de mayor "peso" es demasiado débil. Cuando de verdad logro alguna vez con gran esfuerzo que suba a escena la auténtica “Ana” durante quince minutos, se encoge como una mimosa sensitiva en cuanto le toca decir algo, cediéndole la palabra a la primera “Ana” y desapareciendo antes de que me pueda dar cuenta.
O sea, que la “Ana” buena no se ha mostrado nunca, ni una sola vez, en sociedad, pero cuando estoy sola siempre lleva la voz cantante. Sé perfectamente cómo me gustaría ser y cómo soy... por dentro, pero lamentablemente sólo yo pienso que soy así. Y ésa quizá sea, no, seguramente es, la causa de que yo misma me considere una persona feliz por dentro, y de que la gente me considere una persona feliz por fuera. Por dentro, la auténtica “Ana” me indica el camino, pero por fuera soy más que una cabrita exaltada que trata de soltarse de las ataduras.
Como ya te he dicho, siento las cosas de modo distinto a cuando las digo, y por eso tengo fama de correr detrás de los chicos, de coquetear, de ser una sabihonda y de leer novelitas de poca mota. La “Ana” alegre lo toma a risa, replica con insolencia, se encoge de hombros, hace como si no le importara, pero no es cierto: la reacción de la “Ana” callada es totalmente opuesta. Si soy sincera de verdad, te confieso que me afecta y que hago un esfuerzo enorme para ser de otra manera, pero que una y otra vez sucumbo a ejércitos de más fuertes.
Dentro de mí oigo un sollozo: "Ya ves lo que has conseguido: malas opiniones, caras burlonas y molestas, gente que te considera antipática, y todo ello sólo por no querer hacer caso de los buenos consejos de tu propio lado mejor." ¡Ay, cómo me gustaría hacerle caso, pero no puedo! Cuando estoy callada y seria, todos piensan que es una nueva comedia, y entonces tengo que salir del paso con una broma, y para qué hablar de mi propia familia, que en seguida se piensa que estoy enferma, y me hacen tragar píldoras para el dolor de cabeza y calmantes, me palpan el cuello y la sien para ver si tengo fiebre, me preguntan si estoy estreñida y me critican cuando estoy de mal humor, y yo no los aguanto; cuando se fijan tanto en mí, primero me pongo arisca, luego triste y al final termino volviendo mi corazón, con el lado malo hacia afuera y el bueno hacia dentro, buscando siempre la manera de ser como de verdad me gustaría ser y como podría ser... si no hubiera otra gente en este mundo.
Tu “Ana M. Frank”.
domingo, 7 de marzo de 2010
Quiero que sepas
una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.
una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.
Soy débil. Vulnerable a tu ser, a tus manos y palabras. No soporto quebrarme cada tanto.
La capacidad que tenés de controlar mis sentimientos es inexplicablemente temerosa. Está todo ahí, y no me agrada mucho la idea. No es lindo senir que invaden el corazón. Soy tu muñeco, tu marioneta. Soy lo que querés que sea. Menos un ser individual. Dependiente que me hiciste a tu voz.
AMOR? Tal vez una poción. Tal vez realidad. No importa, i want be free. Y por más que decidas dejarme volar, lo siento, ahora sos mi amor.
La capacidad que tenés de controlar mis sentimientos es inexplicablemente temerosa. Está todo ahí, y no me agrada mucho la idea. No es lindo senir que invaden el corazón. Soy tu muñeco, tu marioneta. Soy lo que querés que sea. Menos un ser individual. Dependiente que me hiciste a tu voz.
AMOR? Tal vez una poción. Tal vez realidad. No importa, i want be free. Y por más que decidas dejarme volar, lo siento, ahora sos mi amor.
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